| Esta semana en Aprender Salud | ||||
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El asma es una enfermedad crónica que, tratada con medicación adecuada y la colaboración del paciente y su entorno familiar, permite realizar una vida normal. La característica del asma de aparecer en forma de “crisis”, molestar y dejar de molestar, con recurrencias a través del tiempo, es lo que la define como una enfermedad crónica del aparato respiratorio. Actualmente, se puede controlar de una manera muy eficaz y durante períodos prolongados. Por lo general, quienes la padecen tienen historia personal o familiar de enfermedades alérgicas como rinitis o urticaria.
El diagnóstico y las edades. Ante repetidos episodios de falta de aire acompañada de “sibilancias” (ruido al respirar), dificultad en la entrada, y por sobre todo, la salida del aire, es importante recurrir al médico para descartar asma. En los niños y adolescentes el diagnóstico es más difícil de realizar ya que se suele superponer con enfermedades virales comunes, de similares síntomas. La mitad de los niños mejoran espontáneamente en la pubertad. El tratamiento: evitar las recaídas y proteger el pulmón. Varía según la frecuencia y severidad de los síntomas, no es igual para todos, el médico será quien clasifique y evalúe la estrategia adecuada para cada caso. Cumplirlo evitará recaídas y permitirá que no se dañe la funcionalidad pulmonar. Para ello, es fundamental comprender ciertas cuestiones particulares.
La medicación. Es la base del tratamiento del asma persistente y se debe usar todos los días, haya o no síntomas, para que estos no aparezcan o sean muy leves. Hay dos tipos de medicamentos: los de control y los de rescate. Siempre decimos que los medicamentos de control quedan en la mesa de luz y los de rescate van con el paciente. Como en el caso de otras enfermedades crónicas, como la hipertensión o la diabetes, la medicación no debe ser abandonada cuando “me siento bien”. El asma no tratado correctamente disminuye la calidad de vida y afecta las actividades escolares, laborales y deportivas. Bien tratado, permite llevar una vida normal.
Aclaración sobre los broncodilatadores. Es importante señalar que, bien empleados, no generan riesgo alguno, no producen adicción y tampoco “hacen mal al corazón”. Si bien pueden ocasionar temblor, palpitaciones o calambres, estos síntomas nunca son graves y revierten rápidamente.
¿Cómo administrar correctamente los medicamentos para el asma? Aerosoles. Es el dispositivo más empleado y se puede administrar con aerocámara (un espaciador que permite optimizar su uso) o sin ella, lo que varía el modo de aplicación. Consulte un detallado instructivo al respecto en Aprender Salud en la Web nota “XXX”. Nebulizador. Se usa menos, por ser difícil de transportar y limpiar. Sólo se emplea en el ataque agudo.
Los doctores Alicia De la Canal, Pablo Junich y Hernán Talamón publicaron el libro "Asma" a través de Del Hospital Ediciones. Más información en www.hospitalitaliano.org.ar/editorial |
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