Clínica Médica
Alergia en Geriatría
Se sabe que la incidencia de alergia inmediata (tipo I) está aumentando mundialmente, y a pesar de esto, no hay crecimiento de la investigación sobre la incidencia y prevalencia de la sensibilización alérgica en poblaciones no pediátricas.

Una revisión exhaustiva de la literatura sobre alergias en pacientes adultos muestra escasa investigación y publicaciones sobre el tema. Y mucho menor es el número de publicaciones sobre alergia en ancianos.
En ancianos, los problemas nasales son una causa frecuente de consulta en atención primaria, y existe una entidad, la “rinitis geriátrica”, que es altamente prevalente, subdiagnósticada y en muchos casos, mal tratada.

Los escasos estudios disponibles en adultos,sugieren que las en este grupo etario las enfermedades por atopía podrían alcanzar una prevalencia de hasta el 4 %. Por lo tanto, es importante no omitir el diagnóstico diferencial de alergia en ancianos con rinitis o conjuntivitis. Pero no todas las rinitis en adultos tienen una base alérgica.

Los problemas nasales son frecuentes en ancianos.La forma de presentación habitual es goteo retronasal, asociado a congestión nasal y síntomas de irritación laríngea.
La etiología de la rinitis geriátrica se explica por cambios que se producen naturalmente con el envejecimiento a nivel de la nariz.
Un afinamiento de la vía aérea nasal, secundario a la debilidad del cartílago que la forma, que puede tornar sintomáticas desviaciones mínimas del tabique preexistentes, dando síntomas de obstrucción nasal; por atrofia se reduce el número de glándulas submucosas, lo que favorece la formación de moco más espeso, que puede manifestarse como congestión, rinorrea posterior, tos crónica o sensación de cuerpo extraño y carraspera. Con la edad, también hay reducción del flujo sanguíneo micro vascular, que favorece la sequedad nasal y la formación de costras.

Asimismo, muchos fármacos indicados habitualmente en ancianos, como diuréticos, beta bloqueantes, ansiolíticos y drogas antivertiginosas también contribuyen a la congestión y sequedad nasal.El diagnóstico diferencial de rinitis en ancianos incluye a la rinitis alérgica, sinusitis crónica, rinitis vasomotora y la rinitis geriátrica.
Por lo tanto hay pacientes que se beneficiarían con pruebas cutáneas de alergia y tomografía de senos paranasales para establecer el diagnóstico certero.

Una vez que se realiza el diagnóstico de rinitis geriátrica, el tratamiento es la humidificación de la mucosa nasal.Esto se puede lograr aumentando la producción de moco con dosis máximas de guaifenesina (2400 mg/día), aumentando la humedad local con spray nasal de solución fisiológica 4 a 6 veces al día o con humidificadores ambientales.

Los antihistamínicos de primera generación deberían evitarse en ancianos, ya que pueden resecar la mucosa nasal. Por lo tanto, si se sospecha rinitis alérgica, se deben utilizar antihistamínicos de segunda o tercera generación, como la loratadina.
Los corticoides nasales deben usarse con precaución en ancianos, ya que pueden resecar más la mucosa y favorecer la formación de costras.
El uso de cromoglicato de sodio en solución nasal puede ser efectivo para el tratamiento de la rinitis alérgica en adultos.

En conclusión, la alergia en ancianos es un problema subdiagnósticado, pero no todas las rinitis son por alergia.

La rinitis geriátrica debe ser tenida en cuenta en el diagnóstico diferencial.


Dra. Mercedes Mattiussi
MG-MedicinaGeriátrica

Hospital Italiano de Buenos Aires
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