Alopecia

Alopecia areata: cuando el sistema inmunológico afecta el cabello

Es una enfermedad inmunomediada frecuente que provoca la caída del pelo en zonas bien delimitadas. Con un diagnóstico oportuno, existen tratamientos eficaces para estimular el crecimiento.

Hospital Italiano

 

Notar una zona sin pelo en el cuero cabelludo, la barba o las cejas suele generar preocupación. Muchas veces la causa es la alopecia areata, una enfermedad inmunomediada que puede aparecer a cualquier edad, aunque es habitual que se manifieste por primera vez en la infancia, la adolescencia o la adultez joven. Afecta por igual a hombres y mujeres.

La alopecia areata no es contagiosa y no se debe a una falta de cuidado del cabello. Hoy contamos con herramientas diagnósticas precisas y con distintas opciones de tratamiento que ayudan a controlar la enfermedad y estimular el crecimiento del pelo..

 

¿Qué es la alopecia areata?

El sistema inmunológico, que normalmente nos protege de agentes externos, reconoce por error a los folículos pilosos como extraños y los ataca. Los folículos son las estructuras de la piel donde nace y crece el pelo. Esa inflamación interrumpe el crecimiento y el pelo se cae.

 

Un aspecto clave es que el folículo no se destruye: queda en reposo. Por eso el pelo puede volver a crecer, ya sea de forma espontánea o con tratamiento.

En su origen intervienen factores genéticos e inmunológicos. Es más frecuente en personas con antecedentes familiares de la enfermedad o con otras condiciones autoinmunes o alérgicas, como enfermedades de la tiroides, dermatitis atópica, asma o vitiligo. El estrés puede actuar como desencadenante en algunas personas, pero no es la causa de fondo.

 

Según su extensión, se describen distintas formas:

  • En placas: es la más frecuente. Aparecen una o varias zonas redondeadas sin pelo.
  • Ofiásica: la caída sigue el borde del cuero cabelludo, en la nuca y por encima de las orejas.
  • Total: afecta el pelo de todo el cuero cabelludo.
  • Universal: compromete el pelo de todo el cuerpo.

 

Síntomas y signos

  • Zonas sin pelo de forma redonda u ovalada, con bordes bien definidos y piel lisa, sin descamación ni cicatriz.
  • Aparición repentina.
  • En algunos casos, leve picazón u hormigueo antes de la caída.
  • Pelos cortos, más finos en la base, en el borde de las placas.
  • Puede afectar barba, cejas, pestañas y vello corporal.
  • En algunas personas aparecen cambios en las uñas, como pequeños hoyuelos o líneas en la superficie.

La evolución es variable. En algunos pacientes, las lesiones desaparecen espontáneamente con el tiempo, mientras que en otros pueden persistir o avanzar. El seguimiento dermatológico permite acompañar cada etapa.

 

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico es principalmente clínico y lo realiza el médico dermatólogo durante la consulta:

  • Historia clínica: cómo y cuándo comenzó la caída, antecedentes personales y familiares, y otras enfermedades asociadas.
  • Examen físico: evaluación del cuero cabelludo, el resto del pelo corporal y las uñas.
  • Tricoscopia: dermatoscopia aplicada al pelo y al cuero cabelludo. Es un estudio sencillo e indoloro que amplía la imagen y muestra signos característicos de la enfermedad. También permite diferenciarla de otras causas de caída del cabello.
  • Estudios complementarios: en algunos casos se solicitan estudios complementarios.

 

Tratamientos

No existe un único tratamiento para la alopecia areata. El abordaje se define en la consulta de forma personalizada, según la extensión de la caída, el tiempo de evolución, la edad y las características de cada paciente.

Los objetivos son frenar la inflamación que afecta a los folículos, estimular el crecimiento del pelo y acompañar a la persona a lo largo del proceso. Existen opciones de aplicación local sobre las zonas afectadas, procedimientos que se realizan en el consultorio y, en los casos más extensos, tratamientos por vía oral. En los últimos años, además, se incorporaron nuevas terapias que ampliaron las posibilidades para las formas más difíciles de tratar.

El especialista acompaña la evolución con controles periódicos y ajusta el tratamiento según la respuesta. El crecimiento del pelo lleva tiempo, y los primeros resultados suelen verse después de algunos meses.

 

Puntos a tener en cuenta para la primera consulta

  • La consulta temprana: ante la aparición de una zona sin pelo, conviene consultar con un dermatólogo sin esperar a que se extienda.
  • Cómo empezó: anotar cuándo apareció la caída, cómo evolucionó y si hubo episodios anteriores.
  • Fotos: si la caída comenzó hace un tiempo, sirven para que el especialista vea la evolución.
  • Antecedentes: informar si hay familiares con alopecia areata o con enfermedades autoinmunes, y si se tiene alguna enfermedad de la tiroides, dermatitis atópica u otra condición de salud.
  • Medicación y estudios: llevar la lista de los medicamentos que se toman habitualmente y los estudios previos, si los hubiera.
  • Tratamientos anteriores: comentar qué se probó antes y con qué resultados.
  • El día de la consulta: concurrir con el pelo limpio y sin productos de peinado, para facilitar la evaluación y la tricoscopia.
  • Las preguntas: anotarlas con anticipación ayuda a aprovechar mejor el encuentro con el especialista.

Sección de Tricología del Servicio de Dermatología: agendá un turno

En el Servicio de Dermatología del Hospital Italiano contamos con una Sección de Tricología, dedicada al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del pelo y del cuero cabelludo. Allí evaluamos y acompañamos a pacientes de todas las edades con alopecia areata y otras causas de caída del cabello.

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