Aprender Salud
Los lectores escriben: ¿Cómo mejorar la comunicación con quien padece hipoacusia?
María Eva forma parte de la comunidad del Hospital y padece una pérdida parcial de la audición. Motivada por un video omparte su experiencia.
María Eva forma parte de la comunidad del Hospital y padece una pérdida parcial de la audición. Motivada por un video que vio en la sala de espera, comparte su experiencia buscando mejorar el intercambio con un familiar o persona con deficiencia auditiva.
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“Cuando hablamos de discapacidad seguramente pensamos en personas que no ven, que no pueden caminar o que les falta un brazo o una pierna. Y, si nos encontramos con alguien de esas características, no dudamos en tratar de colaborar -en la medida de nuestras posibilidades- a cruzar una calle, a bajar un escalón, a salir de un auto o a reconocer donde se encuentra”, comienza relatando. ¿Pero qué sucede con quien padece un problema de audición?
“Yo formé parte de esa inmensa mayoría de personas que escuchan bien y que no saben como comportarse frente a un sordo, hasta que me tocó integrar el otro grupo. Ahora creo que contar mis experiencias puede ser útil para todos”.
La sordera, una discapacidad invisible. “Y, como generalmente lo que no se ve no existe, difícilmente se nos ocurra pensar en un sordo como un discapacitado. El hipoacúsico es, ante los ojos de los demás, una persona 'normal'. Y esto, que para algunos puede parecer una ventaja, para el hipoacúsico suele convertirse en un problema, cuando tratamos con él no vemos la necesidad de predisponernos a colaborar como lo hacemos con otros discapacitados.”
Un claro ejemplo de que la hipoacusia es una discapacidad olvidada está dado por el hecho de que las películas nacionales habitualmente no se subtitulen.
“En principio, sería importante aclarar que la mayoría de los hipoacúsicos escuchamos, pero los sonidos nos llegan muy distorsionados. No es que no escuchemos nada, sino que no entendemos lo que alcanzamos a escuchar.”
Superando la desconfianza. Algunas personas se ponen nerviosas y desconfían, como si no creyeran que hay una dificultad de entendimiento. “Si escucha los sonidos, ¿por qué no me entiende a mi?” Hasta han llegado a decirme: “¿en serio es sorda? ¡Pero no se le nota!” (Siempre me pregunté donde se me debería notar). Pero en vez de contar anécdotas voy a tratar de sintetizar en algunas sugerencias que, se me ocurre, pueden ser útiles.
Si tiene un amigo o familiar con deficiencia auditiva o, sencillamente, la vida lo pone frente a una persona con esas características y desea mejorar la comunicación con ella, trate de recordar lo siguiente:
• Si la persona le dice que no escucha o que no entiende, por favor, créale.
• No se apure a sugerirle que use audífonos, es muy probable que ya los esté usando aunque no lo haya notado. Sepa que estos ayudan pero no devuelven la audición completa.
• Acérquese, un metro es demasiada distancia para un hipoacúsico.
• Hable de forma pausada y natural con su intensidad normal de voz. Si eleva la voz, esta se distorsiona y la comunicación se dificulta.
• Mírelo de frente y permítale que vea su boca. No fume, ni se la tape con la mano, con echarpes o barbijos. La mayoría de los hipoacúsicos, aún intuitivamente, mejoran su comprensión leyendo los labios de quien les habla. Tampoco le hable desde un costado, desde atrás, ni mirando para otro lado. Por el mismo motivo, no intente hablarle al oído.
• Si aún así no lo entiende, evite repetir las mismas palabras. Rehaga la frase buscando sinónimos. El contexto puede ayudar.
• Hable poco, lo indispensable para presentar la idea de forma clara y concreta. No “adorne” el dialogo con palabras superfluas, solo logrará confundirlo más.
• Pronuncie TODAS las letras de cada palabra.
• Los nombres y los números carecen de contexto y son lo más complicado de descifrar. Pronúncielos claramente y, si no son entendidos, ofrézcase a anotarlos antes de que se lo pidan. Se lo agradecerán profundamente.
• Evite los lugares ruidosos y si están en su casa, reduzcan los ruidos ambientales (radio, TV).
• Tenga paciencia. Quien está frente a usted también está teniéndola para tratar de entenderle.
Muchas gracias, en nombre de todos los que ya no escuchamos tan bien como usted,
María Eva Moggia
Socia N° 94718
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El video que vio en la sala de espera
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Nota publicada originalmente en la revista impresa Aprender Salud - #39, Diciembre 2017 - Contenidos educativos del Htal. Italiano de Bs. As.